La difícil vida de los maestros tras la Reforma Educativa

La difícil vida de los maestros tras la Reforma Educativa

Incertidumbre por las pensiones, horas extenuantes de trabajo, faltas de respeto de alumnos y padres de familia es parte de lo que viven a diario los que educan a la niñez de México
Josué Huerta | UN1ÓN | 15/05/2015 01:00

Desde hace tiempo Mauro, maestro de historia, no deja de pensar en la posibilidad de ser despedido por no aprobar los exámenes que aplicará la SEP

Alejandra, profesora de geografía, se la vive haciendo hasta la madrugada gráficas sobre el aprovechamiento académico de sus alumnos, tal como se lo exigen las autoridades educativas. 

En unos años Alberto, maestro de primaria, se jubilará pero cualquier  pequeño error,  como por ejemplo un desacuerdo con un padre de familia, le podría costar el empleo y quizá hasta la pensión por sus años de servicio. 

Saúl, quien imparte la materia de matemáticas en una secundaria, espera poder enseñar a sus alumnos con ayuda de herramientas digitales tal como se lo piden las autoridades escolares, pero no han contratado quién le enseñe a él y a sus compañeros a usar las nuevas tecnologías. 

UN1ÓN visitó primarias y secundarias  públicas mexicanas para saber cuánto han mejorado tras la Reforma Educativa.  Decir que dentro de las escuelas las cosas siguen evidentemente mal sería obvio, y culpar de este fracaso educativo solo a los profesores sería muy fácil e injusto. 

Lección I: La Jubilación 

Alberto es uno de los maestros más queridos en la primaria pública donde trabaja. Él no enseña qué es una célula con una monografía comprada en la papelería o  a través de una impresión de internet, hace que sus alumnos hagan una con grenetina, plastilina e ingenio.  Antaño, cuando no había otra forma de enseñar más que con tiza y pizarrón, compró con su propio sueldo  una videocasetera para llevarla a las aulas y enseñar a sus alumnos ciencia  a través de documentales. 

Hasta hace poco su plan de vida estaba hecho: se jubilaría  tras tres décadas de servicios y así se dedicaría a escribir novelas, poemas e historia. Pero con la Reforma Educativa todo su proyecto de vida se derrumbó, le dijeron que tenía que esperar 10 años más para jubilarse. 

 “Viene la incertidumbre de si vamos a recibir pensión, si la pensión será realmente de acuerdo a nuestras necesidades o si solo nos darán una limosna pa que podamos sobrevivir (...)  puede ser que nos corran sin darnos nada, ya que la Reforma Educativa impide  que un despido pueda ser sometido a conciliación y arbitraje, no puede ser llevado ante tribunales”, comenta.

 

Lección II: Exigencia y bajos sueldos 

Alejandra es una maestra de geografía en una secundaria, para eso se preparó en la Escuela Normal Superior de México. Hace poco le dijeron que por cambios en los programas  tenía que dar la clase de educación ambiental;  sintió que el mundo se le venía encima pues no tenía idea de cómo iba a enseñar algo que le era totalmente desconocido. 

Durante los fines de semana se dedicó a ir a bibliotecas, consultar a especialistas, en los días de puente empezó a ir con campesinos para aprender sobre procesos agrícolas y emprender así un programa de siembra con sus alumnos. Sin embargo ocupar sus descansos le empezó a traer problemas con su esposo e hijas, quienes le pedían más de su tiempo.

Por si fuera  poco, y con el argumento de que la Reforma Educativa así lo exigía,  comenzó a hacer gráficas sobre el desempeño de sus alumnos, lo que la lleva a ocupar horas de su tiempo familiar diario hasta muy entrada la madrugada, todo poco poco menos de 8 mil pesos al mes. 

“La gente nos dice ‘maestros flojos’  porque descansamos  a cada rato por los puentes,  pero yo en este último puente tuve que ir a conseguir información de cómo se siembran las lechugas.  Mi esposo me dice: ‘¿y nosotros por qué siempre tenemos que acompañarte a hacer tu trabajo en los días de descanso?’ En ocasiones mi marido viene aquí y me ayuda a cargar los costales de abono. No sé si hay un profesor que pueda separar su casa de la escuela, yo no”.

Lección III: Los exámenes 

Mauro no sabe que lo observamos mientras da una interesante clase de historia que mantiene a los adolescentes de segundo de secundaria al filo de sus asientos; así que cuando termina es cuando nos acercamos a él para pedirle una entrevista. Se le pregunta qué es lo que más le preocupa en estos momentos y sin dudarlo responde que los próximos exámenes de la SEP.

Y es que uno de los puntos claves de la Reforma Educativa consiste en obligar a los profesores a hacer evaluaciones periódicas de cuyos resultados dependerá si conservan o no sus plazas. 

“No sé cuándo se aplicará el examen, no sé en dónde prepararme, me pregunto a dónde iré si me corren pues solo estudié para ser maestro, así que una empresa no fácilmente me contrataría. Lo que sí sé es que reprobar este examen no acredita que uno sea buen o mal maestro, porque saber mucho no significa saber enseñar”, señala.

Lección IV: Fuera de la realidad 

Saúl lleva casi 40 años enseñando matemáticas a jóvenes de nivel secundaria. Uno de los temas que más le ha preocupado y ocupado es cómo adaptará la enseñanza de su materia a las TIC (Tecnologías de Información y la Comunicación) tal como se lo exige la Reforma Educativa. 

Sin embargo en la escuela en la que trabaja no han contratado al personal adecuado para que le enseñe a él y a los otros profesores que no están tan digitalizados a aplicar las TIC.  “Tenemos a una maestra que se dedica a colocar los proyectores, pero hasta ahí, no hay más”. 

Lamenta que con cada Reforma o nueva disposición no exista un seguimiento por parte de las autoridades educativas para saber si los cambios se realizaron o no, si fueron viables o no, dice que seguirá ocurriendo lo mismo.