Seguros para andar en bici y no morir en el intento

Seguros para andar en bici y no morir en el intento

Los accidentes, el robo de bicicletas y los daños a terceros son males que afecta a este creciente gremio, los seguros son la alternativa para salir bien librado de las eventualidades
Josué Huerta | UN1ÓN | 29/03/2015 06:00

Cuando te atropellan no sientes nada, es más ni siquiera recuerdas el momento del impacto, es como si tu cerebro se desconectara para no sufrir. Al menos esta fue la experiencia que enfrentó Marco Delgado, un guitarrista profesional que a  bordo de su bicicleta fue arrollado por un taxista drogado y alcoholizado.   

De su accidente Marco  solo sabe  lo que le han contado sus amigos de la organización Bicitekas que lo acompañaban aquel día, es decir que quedó inconsciente en el  asfalto, que ya lo daban por muerto, que el impacto fue tan fuerte que pedazos de su casco se incrustaron en el parabrisas del coche y que su bici quedó en extremo dañada.

Al recobrar el conocimiento el diagnóstico estaba listo: tres costillas rotas, quemaduras  y una fractura de clavícula que le empezaba a generar una gran molestia. Tras enterarse de su estado físico y saberse sin seguro, más que el dolor lo que le preocupaba ahora era cómo iba a pagar las operaciones y la rehabilitación

Pero Marco no es el único que enfrenta las lesiones de un atropellamiento  sin el apoyo de un seguro o sin un seguro adecuado a los riesgos que enfrentan, me dice Agustín Barranco Hernández, un broker y a la vez ciclista que conoce muy bien la naturaleza de su gremio: “la mayoría de los integrantes de la  cada vez más creciente comunidad ciclista creen que no les robarán la bici, no le causarán daño a nadie, no se caerán y no se van a morir”. Barranco ha logrado que compañeros suyos enfrentan sus accidentes bien asegurados, pero se ha arrepentido de no ser más insistente con otros. 

Es el caso de Rafael Guerrero, ciclista de 37 años que murió el pasado 25 de enero al ser arrollado por el propietario de un BMW blanco a la altura de la Glorieta de Vaqueritos. Barranco le había sugerido a él que comprara un seguro de vida a lo que Rafa solo contestó que sí, sin embargo pidió que le volviera a preguntar después, porque en aquel momento estaba ocupado con los preparativos de su boda, así que el asegurador no insistió más. 

A casi dos meses del accidente le pregunto a Lorena Mendicutti, esposa de Rafa, cómo va el proceso contra el conductor del BMW responsable de la muerte de su marido, ella me contesta que el sujeto sigue libre y que continuar con el proceso legal para que se haga justicia requiere de recursos. 

El seguro que Rafa tenía, comenta, era solo de gastos médicos, pero no de vida, por lo que el dinero que le dieron por el fallecimiento fue solo por concepto de “apoyo de gastos funerarios”. Admite que entre los planes de ambos estaba el comprarse seguros de vida pero ya no hubo tiempo de eso, la muerte de su pareja le ha hecho reflexionar en la poca importancia que la comunidad de ciclistas le da estos instrumentos. 

Las cifras dicen que los ciclistas sí necesitan seguro

No hay lugar a dudas de que las calles pueden en ocasiones mostrar su peor cara a los  usuarios de la bici. La Secretaría de Seguridad Pública del DF reporta que en 2012  fueron 117 los ciclistas atropellados por automóviles, en 2013 fueron  86, el año pasado cerró con 14 y en los primeros dos meses de 2015 se registraron dos casos, la suma total son  204, de las cuales murieron cuatro. 

Pero las cifras oficiales pueden estar alejadas de la realidad. Janina Márquez Aldave coordina el movimiento #NoMásCiclistasMuertos, ella contradice  los números de las autoridades, afirma que en los primeros dos meses con 15 días que han transcurrido de  2015 van nueve ciclistas fallecidos por atropellamiento. “Podemos dar el nombre de cada uno de ellos y ellas”, la joven tiene la intención de que en la ciudad se cree un plan específico para la prevención de accidentes a favor de la gente que circula en dos ruedas.

En Diagonal San Antonio, colonia del Valle, está Velodrome, una tienda de bicicletas, refacciones, equipo de seguridad para los pedalistas y un lugar para tomar una bebida helada mientras se conversa con otros apasionados de la bici tras haber rodado por la ciudad. Karla González y Alejandro Feria, coordinan este establecimiento y ellos tienen el conocimiento suficiente para  desnudar un poco más al gremio y  entender por qué no les es fácil comprar seguros: “en el ciclismo urbano hay mucha gente independiente, freelance, fotógrafos, diseñadores gráficos que no tienen acceso a un seguro pagado por una empresa, al ser independientes a  muchos un seguro de vida o uno de gastos médicos mayores se les hace inaccesible”.

El número de amigos de Karla y Alejandro que se han accidentado es tan grande que bromean con inaugurar próximamente un “muro de los lamentos” en su  tienda , en el que colocarían cascos rotos, radiografías de huesos fracturados y bicicletas que tras los choques han quedado inservibles. 

Desde hace tiempo han llevado a sus conocidos a atenderse por diversas lesiones de emergencia, algunas de las más frecuentes han sido: fracturas de clavícula, brazo, muñeca, húmero, rodilla y peroné, además de raspones y pérdidas de conciencia temporal. "A amigos nuestros les han cobrado en el hospital Dalinde, por ejemplo, entre 5 a 10 mil pesos por una herida de clavícula, una lesión frecuente entre los que pedaleamos", dice Alejandro. 

Para ambos todos estos accidentes eran comunes y solo quedaban como anécdota, hasta que en diciembre del año pasado Karla, durante una rodada nocturna por la Alameda Sur, se fracturó la rodilla y la base del peroné tras un intento por no caer de su bicicleta ZycleFix. Por fortuna sí contaba con seguro de gastos médicos mayores, el cual se hizo cargo de los costos de las operaciones y rehabilitación que ya superan los 200 mil pesos. Aún no se ha recuperado totalmente, sin embargo se dice satisfecha porque sin este instrumento ahora estaría en bancarrota.     

Con esta experiencia ambos tomaron la decisión de vender seguros para los ciclistas respaldados por las compañías Ace y Hir. Los cuales sirven para cubrir gastos  médicos, de responsabilidad civil y protección contra el robo o daño accidental de bicicletas, convirtiéndose así en  quizá la primera tienda del ramo en dar este servicio. 

A dos meses de que implementaron la venta de seguros ocho clientes de Velodrome los han comprado, pero no ha sido tarea fácil, admite Alejandro: “el cliente está en la emoción de su bici, ya se quiere subir a pedalearla y lo último que desea es que le estés hablando de si necesita un seguro porque se la puede romper, en ese momento el comprador está muy feliz. En cambio un cliente más experimentado ya sabe cómo está el robo allá afuera y cuán vulnerable se es a bordo de una bici al circular entre los coches”.

¿Cuánto dinero le puede costar a un ciclista el no tener seguro? Le pregunto al experto Agustín Barranco Hernández, él echa la cabeza hacia atrás da un suspiro largo y comenta que la suma puede ser desde lo más bajo como el costo de un raspón hasta millones de pesos por accidentes más graves que involucran hospitalización y rehabilitación. "Si vas a salir a rodar y alguien depende de ti ahi entra el seguro de vida, si no quieres pagar grandes sumas de hospitalización y reahabilitación ahí entra el seguro de gastos médicos mayores. Pero casi nadie cree en los seguros, por eso venderlos no es nada fácil". 

Vivir el riesgo en bici propia 

Siempre he pensado que andar en bicicleta por la ciudad es un acto de solidaridad con la movilidad y con el medio ambiente, que sin embargo, no deja de tener un toque suicida, y con todo lo que me han contado los entrevistados empiezo a reforzar más mi teoría, pero quería comprobar por mí mismo si rodar por la ciudad era realmente riesgoso. Así que desde el Metro San Antonio Abad emprendo un viaje rumbo a Taxqueña rodando sobre toda calzada de Tlalpan. Como muchos ciclistas soy novato, como muchos ciclistas no cuento ni siquiera con un seguro de gastos médicos y como muchos no sé a lo que me enfrento. 

Y aquí voy, paso por la orilla de la vialidad e intento circular ocupando todo el carril de baja velocidad como el Reglamento de Tránsito Metropolitano dice que puedo hacerlo, pero un microbús no tarda en tocar el claxon para que me orille, me rehuso a hacerlo y él me rebasa tan cerca que siento que mi aura es invadida. Percibo el peligro y creo que los automovilistas huelen mi miedo y se me pegan más, no puedo evitar treparme a la banqueta para protegerme pero ahora estoy poniendo en riesgo a los peatones. Retomo mi camino por Calzada de Tlalpan y trato de ir entre los coches como veo que lo hacen los más experimentados, un Sentra  me cierra el paso, se mete al estacionamiento del WalMart de Nativitas y ni siquiera me pide una disculpa por haberme puesto en riesgo. 

Esta sensación de desprotección es conocida por los integrantes de la organización Bicitekas como el “efecto huevo” y afecta al ciudadano promedio que está acostumbrado a vivir protegido todo el tiempo “como dentro de un huevo” y es que al estar en su casa se sienten seguros, pasan al coche para continuar arropados y al llegar al trabajo de nuevo se sienten resguardados. 

Así que cuando este tipo de persona empieza a usar la bicicleta le pasan dos cosas: o se llena de pánico o no alcanza a dimensionar el peligro en las calles porque tienen la impresión de seguir invulnerable,  en cualquiera de los dos casos el ciclista maneja su bici con torpeza. "No hay que caer en ninguno de estos extremos, lo que se debe hacer al estar rodando por las calles es mantenerse alerta y estar con consciente de que algo puede pasar en cualquier momento. Por eso dicen que hay dos tipos de ciclistas: los que ya tuvieron un accidente y los que lo van a tener", dice Marco Delgado de Bicitekas. 

La explosión ciclista

El último conteo del Banco Interamericano de Desarrollo da cuenta de que Guadalajara, Puebla y el DF son las ciudades con más viajes al día en bici con 212 mil 89; 30 mil y 23 mil respectivamente.   

Mientras los gobiernos del  DF, Guadalajara y León son los que más invierten presupuesto en infraestructura ciclista, esto de acuerdo con el estudio de Ciclociudades del Instituto de Políticas Para el Transporte (ITDP)

¿Qué seguro uso para protegerme del robo de bicicletas?

Con el incremento del número de usuarios de este medio de transporte  los ladrones han volteado a ver la bicicleta, pues ahora se usan bicis mucho más costosas que antes y a diferencia del coche prácticamente no se devalúan, lo que las hace ideales para ser revendidas en la clandestinidad. 

Así lo dice Erick Cisneros, coordinador de la asociación Ponte las Ruedas Saca la Bici con sede en la ciudad de León, Guanajuato. “Es decir si una bicicleta cuesta 15 mil pesos en un año va a seguir costando lo mismo o incluso puede incrementar su valor por los aditamentos que le fueron agregados por el propietario”.

En un documento entregado a este medio por la Procuraduría General de Justicia del DF se indica que en 2012 se robaron 522 bicicletas; en 2013, 474 mientras que el 2014 cerró con 459. 

A la vez en Guanajuato de enero de 2012  a abril de 2014 el número de hurtos fue de 971, mientras que en el mismo periodo en Puebla la delincuencia se llevó un total de 61 unidades, las cifras son oficiales, faltan los robos que no fueron denunciados. 

Karla González de Velodrome dice que este incremento se explica en que ahora se compran bicicleta mucho más caras. “En 2013 la gente se sorprendía cuando le decías que una bicicleta costaba siete mil pesos, ahora les dices que el precio es de ocho mil pesos y no les sorprende, simplemente la pagan y es todo, los paradigmas respecto a la bicicleta han empezado a cambiar”. En una caminata por Paseo de la Reforma observé bicicletas de la marca McLaren edición Specialized, cuyo costo de acuerdo con Diego Cisneros Pedraza, un profesional del ciclismo de ruta, es de más de 200 mil pesos. 

Una forma de protegerlas es la adquisición de los seguros para casas, los cuales incluyen una cobertura para objetos personales entre los que se pueden incluir bicicletas de cierto costo, comenta el asesor  Agustín Barranco Hernández. 

Hasta el momento la empresa Ace es la única que ha incluido un seguro específico para el robo de bicicletas que ha puesto a la venta a través de Velodrome y otras más. 

 

* Este reportaje fue reconocido con el Premio AMIS de Periodismo en Seguros.