El misterio de la Travesía Sagrada Maya

El misterio de la Travesía Sagrada Maya

El viaje que los antiguos mayas realizaban de Polé a Kuzamil para venerar a la diosa Ixchel vive de nueva cuenta luego de que se perdiera durante más de 500 años
Susana Moraga I UN1ÓN | 29/05/2014 05:00

Edson Bonilla remó por seis horas para llegar a Kuzamil, en la isla de Cozumel, el objetivo, dar gracias a la diosa de los mayas Ixchel.

Hace un año, su papá, don Gregorio, convalecía por su condición de cardiópata; logró salir adelante tras una complicada operación que lo mantiene de pie nuevamente. 

El joven de 28 años prometió entonces que cruzaría los 31 kilómetros de mar que separan a Xcaret de Cozumel para agradecer por una oportunidad más de vida para su padre.

Edson fue uno de los 350 canoeros que revivieron por octavo año la Travesía Sagrada Maya esa de la que no se supo durante 500 años.

Con la llegada de los españoles la veneración a Ixchel, diosa de la fertilidad, el amor, la medicina, la salud y la sabiduría, quedó sumergida en el tiempo.

Poco se sabía sobre los mayas que durante el postclásico tardío, entre el 900 a 1550 d.C., llegaban al puerto de Polé -ahora Xcaret- para preparar la travesía que los llevaría a Kuzamil para rendirle tributo, brindarle ofrendas y buscar el mensaje del oráculo de su diosa.

Hace ocho años un grupo de investigadores encabezados por Carlos Serrano, asesor Cultural de Xcaret, esbozó cómo los antiguos pobladores mayas viajaban a bordo de canoas para venerar a la pareja de su dios principal, Itzamná.

Desde entonces el fogón de la travesía volvió a ser encendido.

El olor del copal, el sonido del tambor y el tunkul se mezcló entre el zumbido del caracol que anunció en el puerto de Kuzamil -ahora parque de Chankanaab- la llegada de las 35 canoas con 192 hombres y 158 mujeres que con distintos motivos decidieron aguantar el sol, saborear la sal del mar caribe y aguantar 360 minutos de remo para evocar la antigua travesía.

"Fue un logro personal; en mayo del año pasado viví una situación muy difícil por la operación de corazón de mi papá y este mayo estamos aquí juntos y en familia, que es lo principal.

"Dar gracias, ser feliz, disfrutarlos, estamos vivos y juntos, es el objetivo", dice Edson tras caminar con dificultad por las horas en el mar para abrazar y no soltar a su papá.

La travesía que reinició en 2007 con 5 canoas muestra porqué el pueblo maya continúa con fuerza; en 2009 el número de embarcaciones subió a 25 para 2013 ya había 33 y este año 35 transportaron a 350 personas, entre las que hubo 14 argentinos, 3 alemanes, 5 españoles, 4 estadounidenses, 2 italianos y 2 franceses, además de un holandés, venezolano y puertorriqueño. 

La magia se ha contagiado más allá de los pueblos mayas.

"Mucha gente que es del área maya, de toda la península de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, no conocía parte de esta herencia, de este patrimonio histórico", destaca Serrano.

"Se dejó de hacer durante 500 años pero hoy se está recuperando (...) hay un mensaje fundamental que se está dejando a las nuevas generaciones, ellos pueden quedarse a hacer suya esta tradición que pertenece al pueblo que vive por aquí, que tiene una herencia maya", recalca.  

Fotos de Susana Moraga y Cortesía Xcaret

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